21 sept. 2014

El Masaje – 21.09.14 – Henry J. White



Suspire unas palabras, mientras asentías.
Mis manos se dejan caer por tu cabeza,
mientras se deslizan por tu cuello
provocando una reaccion estatica
sobre tu piel, y asi continuan
estas por tus hombros,
afianzandolos contra la camilla
poco a poco, suave, despacio.

Y zigzaguean por el
omoplato, descendiendo hasta tus caderas,
mis pulgares presionan en forma
circular tu region lumbar, y deslizo mis manos
desde la cadera al cuello, arriba y abajo
despacio, suave, y con firmeza, por tu columna,
parando con delicadeza en el cuello,
y masajeando la base de este con mis pulgares,
de igual manera que en la region lumbar.

Y asi desciendo mas alla de la cadera,
entonces tu cuerpo se inquieta,
se palpa que estas intranquilla,
y me acerco al oido:
-tranquila, solo es un masaje,
no hare nada que no quieras-
susurro con delicadeza.

Tus musculos se desploman, y te embriaga
nueavmente el relax, mis manos se convierten
una vez mas en una extensión de tu cuerpo,
y seducen con tiento el camino de tus muslos,
hasta las rodillas, firmes, pero descansados,
mis dedos recorren serpenteantes tu cálida piel,
suaves por el aceite de coco, que heche sobre ti.

Despacio bordean las rodillas, y el punto de inflexión
de estas, para acariciar con la mayor delicadeza,
pero sabiendose firmes tus gemelos,
subiendo desde el talon hasta arriba
presionando con la yema de los dedos.
Cuando parece que esta terminado,
tu cuerpo enteramente relajado
deja escapar un suspiro de tus labios,
y recorro con ambas manos,
con el índice y el corazón, cada centímetro
de tu cuerpo, de abajo a arriba,
hasta detenerme en tus hombros.

Entonces caen, símiles e idénticos
por el camino de tus brazos, hasta las manos,
hasta tus dedos, y comienzo con ellos
el masaje, suave, lento, sosegado,
me deslizo a la palma, y asi accedo
hasta tus muñecas, escucho el bombeo de la sangre
por ellas, calmado, tranquilo, sin miedo,
y con ambas manos, recorro tu brazo, tu antebrazo,
primero uno, y luego el otro brazo.

De vuelta , el índice y corazón se despliegan,
y comienzan a recorrer nuevamente el camino andado
y se detienen esta vez en la parte alta del cuello,
y masajean mis pulgares, siempre en circulos, el centro de este,
la base con la cabeza, mientras mis manos,
se deslizan tiernas entre tu pelo,
y suspiro aire calido, despacio, con cariño, sin sentido
sobre la base de tu cuello, y mis manos recorren tu cabeza
hasta acariciarte la sien, y dejarte casi rendida,
al sueño.

Y te susurro, ahora si, esta terminado, Sweet.
a lo que escucho – Un poquito mas, ¿si? – ….

Poesía Contemporánea I – Dedicado a Sweet.

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