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5 oct 2016

Eremita del Cielo - 29.9.16 - Henry J. White


He vuelto a naufragar
allí en lo alto
entre las nubes y el cielo
entre tus ojos y el miedo.
He cambiado tu misterio
por una sonrisa
y el eterno silencio.
Arrancare esa coraza
que orgullosa y temerosa
de la vida y los sentimientos
llevas en el pecho amarrada.
He reescrito mi curiosidad
por un par de cervezas,
y tu inocente sinceridad.
Me he dejado seducir,
caminado sin tu amparo
y de tus suaves labios
me convertí en avaro.
Entrelazare un par de versos
entre tus sueños, tus pensamientos
y el efímero fluir de tus besos.
Así, eremita, descansare
mientras acaricio tu mirada
en el próximo tormento,
mi alma quedara a ti encarcelada.

Fotografía por: Penelope Hedges

2 ago 2016

Seremos (III) - 29.7.16 - Henry J. White



[…]
Pero sigo caminando,
por que algo dentro de ti,
me esta llamando, y soy
Incapaz de reconocerlo.
Tiento a mi propio destino,
Quiero demostrar que me engañó
mi propio instinto;
Que podríamos ser mas
que lo anteriormente predicho.
Siempre fuí curioso,
tu, puro misterio.
Quiero y pretendo colarme
entre cada uno de tus pensamientos.
Dar rienda suelta a mi curiosidad
Convertir en real, el sueño;
sentir el fluir de tu sensualidad
siendo la combustión de tu misterio.
Seducir a tu alma, desde el mismísimo
interior de tu cuerpo;
enamorarte de las palabras,
que salen de este antiguo tintero.
Ser el creador de tus sueños,
el suspiro que recorre tu pelo,
La caricia pincelada en tus besos,
la piel de gallina al susurrar en tu cuello.
El roce sobre tu espalda,
y las mariposas de tu ensueño;
la intensa mirada
en cada uno de tus recuerdos.
Quiero ser, y seré.
Lo primero que veas al despertar,
el efímero susurro
que se esconde entre tus sabanas.
El primer aroma en la mañana,
impregnado sobre tu almohada.
Quiero ser, y seremos, simplemente
‘Amor’ esculpido en cerámica.
Y sí,
entonces seremos,
lo que no pudimos ser.
[…]

Graffiti “Amor en la Ciudad”, Nueva York, Autor Kobra. (Basado en la Fotografía de Alfred Eisenstaedt)

No Serémos (II) - 28.7.16 - Henry J. White



[…]
Supe lo que seríamos
Y lo que no podríamos ser.
Supe lo que podríamos ser,
Y lo que no seriamos.
Tu, en una dirección,
Y yo, como siempre,
desdibujando el tiempo,
luchando contra el viento,
para marchar contracorriente.
Siguen pasando los días,
las noches, los veranos…
Siguen pasando los holas,
los misterios, los abrazos…
Y aun sigo mirando abajo,
deshaciendo el camino andado,
para reencontrarme
agarrándote la mano.
Sin dejar que te pierdas
en ese oscuro camino.
Sin dejar que caigas,
en aquel oscuro tormento.
Sigue existiendo ese miedo,
miedo que rechazo, y
rechazo por que es miedo,
Y siento que con el desfallezco.
[…]

Picture  by Federico Bebber

¿Quien Soy? (I) - 28.7.16 - Henry J. White



Miré tanto al abismo,
que me convertí en parte de ello.
Mantuve la cordura
en un sentimiento,
Y esté izó mi brazo
para alcanzar el firmamento.
Y en ese preciso momento,
al echar la vista abajo,
todo lo que había escalado,
supe que sería mas fuerte
que cualquier tormento.
Fue entonces cuando te conocí
Yo, a medio camino e salir,
Tu, decidiendo si descendiendo
Ocultarías el rímel y el carmín
de una noche mas,
una noche mas rodeada de gente,
pero sin nadie,
sin nadie a quien realmente sentir.
Allí supe todo lo que debía saber
todo lo que debía saber de nosotros,
quienes fuimos, quienes somos,
quienes seríamos y que no seríamos.
Allí predije, si debía escoger,
un camino u otro junto a ti.
[…]

Ilustración de Gustave Doré ( Dante’s Inferno – Abyss )

Única Estrella - 27.7.16 - Henry J. White



En mi cielo hay una Única estrella,
centellea día y noche,
brilla y vuelve a brillar,
me recuerda que ella es muy especial.
Un sueño incumplido
que un día he de alcanzar,
una vida de ensueño
sin alma ni dueño.
Una espera del perfecto momento,
o un suspiro del viento
que en el olvido
por siempre caería.
Una Única estrella,
fugaz y tierna,
que en cada latido destella
y me hace complacerla.
Una Única estrella
que mantiene viva mi estela,
En la noche solo brilla ella,
y en el día, eclipsa al Sol,
para ser mi Única guía.
Pues ella es,
en lo mas profundo de mi ser,
esa luz que enciende mi mirada,
el suspiro de mi sonrisa,
y por supuesto dueña de mis palabras.
Una Única estrella
que sin miedo alguno,
convenció a mi alma.

Huella - 2.5.16 - Henry J. White



He llorado tierra y agua,
y también sangre y lodo.
He vivido tu sonrisa,
en tus translucidos ojos.
He amado sin esperanza,
y he querido el olvido, mio.
He salpicado escritos,
y recuerdos he comido,
He deseado tus besos,
y en el abismo me he perdido.
He soñado tus caricias,
y en el océano me he desvivido.
He escuchado tu silencio,
y en el silencio, me he escondido.
Por ti he escrito, y aun me siento cohibido.
Por ti he reído, y ahora soy un proscrito.
Por ti he consentido, y en tu sueño te visito.
Por ti fui al infinito, y allí me quede malherido.
Pues nos separa la vida,
la edad, la experiencia,
y una efímera despedida.
Pues nos hicieron con la misma huella
tu eras una estrella sin luz,
y yo la luz, que no tenía estrella.
Cuando estas mas lejos,
mas cerca te siento,
mas quiero de tus labios,
que sean mis propios festejos.
Pequeña mía, duérmete tranquila,
que hoy has sido bendecida,
con mi eterna guardia divina,
y en cada despertar,
mi guiño y mi sonrisa,
Te cuidara y te abrazara.

Guardia Divina - 17.3.16 - Henry J. White



No quería ser el último, ni tan siquiera ser el primero.
Solo quería ser el único, y lo único que encontrare contigo,
no es, ni sera mi futuro.

 He soñado, y he creado,
un mundo idílico.
He creído y me he mentido,
creyendo que contigo sería único.

He llorado y he reído,
sabiendo que disfrutas con lo leído.
También he pensado, y me he herido,
creyendo que lo has vivido.

Siempre supe, que no eras mi destino,
y aun así me he convertido,
en tu mayor guardián divino.

Velo por las noches,
en cada uno de tus sueños,
Guardo por el día,
cada uno de tus destellos.

Desde tus miradas, las mas inocentes y sencillas,
hasta esa enorme sonrisa, tan pulcra y delicada,
como lo son las siete maravillas.

 He tenido un sueño,  tu eras la luna, y yo el día.
Y el tiempo a nuestro alrededor, se detenía.
Y a mi lado veloz, pasaba tu alma junto a la mía.

Agárrala, te decía.
Pues tan rota como estaba
está se desvanecía.

Y así el sueño se hizo pesadilla,
y me convertí en tu eterna compañía,
Un ser alado, que juro ser
tu propia Guardia Divina.

 Imagen: Por Mess(Deviantart)

16 feb 2016

Te escucho - 15.2.16 - Henry J. White


Dos minutos y el tintero repleto,
Ya se fue San Valentin,
Y aun así, sigo estando contento.
Pues estos versos,
Surgieron del puro ingenio
De la musa que aun
No me hizo dueño.
Y dejo que sean tus labios,
Los que esta noche
Me lleven al mas dulce sueño.
Tu, entre confusos sentimientos,
yo, debatiéndome entre pensamientos.
San Valentín, se ha ido.
¿Y que? Si ya tengo musa,
Que mis versos, lee y escucha.
Y en esta noche oscura,
Tus labios se convierten en cura,
Que deslizan mis palabras,
Sobre tu suave comisura.
Y hoy, yo soy quien escucha,
Versos de un nuevo tintero
Que Recorren tu cuerpo entero,
Y en mi oído, un beso me susurra.

Fotografía: ConchaRdelaCalle, Estatua “Las Musas de Becquer” en el Parque Maria Luisa, de la ciudad hispalense, Sevilla.

4141 - 14.2.16 - Henry J. White


Donde yacen los viejos recuerdos,
Y el eterno misterio de esa noche,
Negra y roja en lo alto del firmamento.
Donde se esconden los truhanes,
Y el viento castiga sin hierro,
Allí a lo lejos, fiero y etéreo.
Se desvanecen viejos sueños,
Mas de cuatro mil ‘te quiero’ sin dueño.
Y graznan sus guardianes, los cuervos.
Triste, mira al cielo, perdido y bohemio
De un San Valentín, sin recuerdo.
De un tiempo ajeno, un castigo perpetuo.
Siente el mundo en oscuros versos,
En miedo y ausentes besos,
de aquel lejano febrero.
Y maldice aquellos recuerdos,
Una mujer y un sueño.
Un poeta sin su tintero.
Un octubre negro,
Un antiguo recuerdo,
Marchito en el tiempo.

Hay veces que pienso en ti - 4.2.16 - Henry J. White


Hay veces que no puedo dormir,
y comienzo a pensar en ti,
y dibujo versos en mi mente,
versos que no escribo,
y en la noche se desvanecen.
Hay veces que pienso en ti,
recuerdo por que decidí no acercarme a ti.
Y en la oscuridad de la noche,
el viento me susurra que te perdí.
Apareces entre sueños,
vestida de rojo satén
en mis versos mas oscuros,
y en los seductores también.
Hay veces que pienso en ti,
y me pregunto, si no
me equivoque contigo también.
Y dejo que mis labios recorran tu piel,
y callado intento dormir,
mientras susurras a mi oído
que no hay mañana sin fin.
Y entonces vuelvo a pensar en ti.
Y sueño con esos ojitos tuyos,
que me buscan en la noche gris.
Y llenos de curiosidad me preguntan,
si algún día iré a por ti.
Solo entonces hay veces,
que eres tu, la que piensa en mi.
Y caigo rendido y duermo
en el mas dulce cautiverio.
de esa dulce sonrisa, y esos labios carmesí,
que funden en tu cuerpo, junto al ultimo verso
el mayor misterio que jamas conocí.

De repente tu – 7.12.15 – Henry J. White



De repente tu,
no se si llegaste
para quedarte
o para recordarme.
Aprendí de tu sonrisa,
a ser mas fuerte cada día.
De tu mirada
a perseverar en cada palabra.
De tus ideas,
a luchar desde mis versos.
Pero sin duda, de lo que mas aprendí,
fue de tu innato misterio.
De esos ojitos buenos
que viven cada sueño,
de esa sonrisa risueña,
que de tus labios se diseña.
De repente tu,
volviste para destapar
mi antiguo tintero.
Pues aun quedan palabras con las que dibujar tu alma,
sonrisas para pintar sobre tu cuerpo,
y miles de besos, rojos como el fuego, para desvelar tu sueño.
Y sentirme un par de segundos de tu corazón dueño.
Y de repente tu,
diste forma a todo tu misterio,
una de tantas cosas que te volvió
eternamente curiosa.

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